Dentro de la escena nacional hay
un montón de formaciones que, por una u otra razón, nunca llegaron a alcanzar el nivel de éxito y reconocimiento que sin duda se
merecían. Durante la convulsa década de los noventa, mientras los grandes
dinosaurios del rock caminaban inexorablemente hacia su extinción y con una
nueva generación de jóvenes deseosos de nuevos sonidos y héroes, los ojos de
medio mundo estaban puestos en la ciudad
de Seattle donde un nuevo movimiento denominado “grunge” conseguía crear un nuevo
estilo musical que acabaría transformándose en la banda sonora de la denominada
“Generación X”.
Mientras bandas como Pearl Jam,
Nirvana o Soundgarden copaban las listas más importantes a ambos lados del
océano Atlántico, en nuestro país este nuevo movimiento era tímidamente seguido
por un sector muy minoritario de público.
Buena prueba de ello fueron las primeras descargas en tierras españolas de bandas como Nirvana
o Pearl Jam, que únicamente consiguieron
llenar salas de pequeño aforo en sus primeras presentaciones en la capital.
Como suele suceder casi siempre en este país, fue cuando estaba empezando a remitir
el interés en este “nuevo sonido Seattle” cuando comenzaron a emerger los primeros representantes de esta nueva corriente dentro de nuestras fronteras, formando
una escena compuesta por un montón de nuevas bandas que se salían de la norma,
aportando un caudal de ideas que significaron un soplo de aire fresco
para una escena que continuaba copada por los mismos nombre de siempre. Fue en
esta época cuando aparecieron bandas como Santa Fe, Doctor No, Tribu X, My
Criminal Psycholovers o El Fantástico Hombre Bala.
De entre este elenco de bandas
que emergieron con fuerza durante la
década de los noventa, sin duda fueron estos
últimos, FHB, los que más repercusión obtuvieron dentro de la escena nacional con
la publicación de dos trabajos, su prometedor debut “Tierra de Cerdos”,
publicado en 1994 a través de la
multinacional EMI, y su posterior “Estigmas” (1996), que les sirvió para abrir
el concierto en Barcelona de unos Kiss “re-maquillados”.
Paradójicamente creo que el formar parte del catálogo de una multinacional como EMI acabó lastrando
notablemente la proyección de una banda que era demasiado alternativa para los
roqueros más tradicionales, y excesivamente
cañera para los habituales consumidores de las radio fórmulas.
Tras unos años con la banda fuera
de circulación y mientras su vocalista, el carismático y polifacético Morti, se
embarcaba en diferentes proyectos como Bushido, Skizoo, Exmundus…, la banda fue alcanzando el estatus de formación de culto entre todos los
seguidores del rock alternativo en nuestro país. Tras una fugaz actuación en la
sala Razzmatazz 2 de la Ciudad Condal, a finales del pasado año 2012 , como parte
de los actos de conmemoración del vigésimo aniversario de la mítica Sala Garatge, parece que ahora sí
la formación catalana está dispuesta a consolidar su retorno definitivo sobre
los escenarios.
Para esta puesta de largo la
formación catalana había escogido el intimismo de la Sala Plataforma de Barcelona, en la
que un buen grupo de amigo y antiguos seguidores de la banda serían testigos, en
primera persona, del “come back” de la banda. Aunque a la hora prevista para el
inicio del show el aspecto en la sala era bastante frío, lo cierto es que poco
a poco la afluencia de público se fue animando hasta dar al recinto un aspecto
bastante cálido y acogedor.
Para todos los que seguimos la
trayectoria de la banda durante su anterior etapa resulta evidente que El
Fantástico Hombre Bala nunca fue una formación
típica. Siempre intentaron ir un paso por delante del resto de bandas de su
generación, convirtiéndose en auténticos referentes, ya fuera con sus
enrevesadas estructuras musicales, rebosantes de ese marchoso y eléctrico funk
rock, o por unas letras ingeniosas e introspectivas con las que resultaba muy
fácil identificarse. Aunque en las fotos publicadas a través de su perfil en Facebook la banda formaba como un quinteto,
contando con las participación del guitarrista Ricky Frouchtman, ocupando el
puesto del tristemente desaparecido Sebastián Delaware “Munsee”, lo cierto es
que esta noche los barceloneses se presentaron con una alineación de cuarteto, formando con los clásicos Dani
Baraldés a la guitarra, el bajista Sebi Suarez, el batería Charly Sardá y el ya
mencionado Morti.
Si alguno de los presentes pensaba que esta nueva actuación de la banda iba a estar centrada únicamente en el
recuerdo de épocas pasadas, lo cierto es que estaba totalmente equivocado, ya que la banda puso las cartas sobre la mesa desde
los primeros compases de su actuación, apostando en el arranque por una de sus nuevas
composiciones “Fuera de Control”, que fue la encargada de romper el hielo con
su filo intimista e introspectivo, para rápidamente, y tras la primera ráfaga de
aplausos, sumergirnos en las atmósferas más envolventes y cambiantes del tortuoso “Camino
de Espinas”, que conseguía hacer subir
la temperatura en la sala.
Aunque la banda demostró a la
hora de interpretar sus composiciones más clásicas que no ha perdido la garra y
el “punch” que siempre les caracterizó, lo cierto es que algunas de sus nuevas
composiciones como “Chico Malo”, sirvieron para ofrecernos una nueva faceta de
la formación, quizás no tan agresiva e incisiva, pero mucho más divertida y
contagiosa de cara al directo, con Morti demostrando que sigue conservando su
carisma y magnetismo, vacilando al público con sus
bailes, a la vez que nos hacía cantar el estribillo una vez concluido el tema. La
primera pieza rescatada de su debut fue la siempre efectiva “Cruza”, en la que
no faltó esa explosiva fusión de funk y crossover, ni la aparición del clásico
megáfono de Morti.
De entre las nuevas composiciones,
personalmente destacaría la agresividad contenida en “El Alma En Otro Lugar”,
que pareció gustar bastante a todos los asistentes, convirtiéndose en la
antesala perfecta para otra de las piezas de nuevo cuño “Mundo Demencial”, que de
entre las nuevas fue quizás la más coreada, ya que la banda ya la tocó en su
concierto del Razzmatazz 2, y de la que ha colgado un video a través de las redes sociales.
Una nueva mirada al pasado nos
abalanzaría de lleno sobre la pieza de apertura de su segundo trabajo "Estigmas", el
vitalista “Soy” en el que brilló especialmente la guitarra de Dani Baraldés.
Aprovechando un pequeño problema con el bombo de la batería de Charly, Morti y Dani
protagonizaron el momento emotivo de la noche,
interpretando la balada “Dar, Dar
y Recibir”, que el vocalista dedicó a su compañero fallecido “Munsee” y que fue
coreada intensamente por todos los
presentes.
Con el problema del bombo resuelto, llegaba el momento de que el cuarteto retomara su actuación,
proponiéndonos otra de sus nuevas composiciones “Árboles”, para la que el vocalista reclamó nuestra colaboración, haciéndonos levantar los brazos para montar una especie de performance, en la que toda la
audiencia simuló ser un árbol agitado por
el viento. “Estigmas”, sería la encargada de volvernos a adentrar en
esas envolventes y envenenadas melodías, marca de la casa, del cuarteto barcelonés.
Otra de las composiciones que mejor acogida obtuvo por parte de un público que,
al igual que la banda, se fue entonando a medida que iba avanzando el show, fue
“Al Límite”, que volvió a demostrarnos que la banda sigue experimentando con
esos sinuosos y atrayentes ritmos funk, que se vieron rematados por un final a
capella a cargo de Morti.
A estas alturas de actuación el
ambiente en la sala era ya muy caliente, y estaba claro que la banda no iba a permitir
que decayeron los ánimos, así que la siguiente en sonar fue una de las
canciones más conocidas y representativas de su carrera, una coreadísima “Sin
Filosofía”, que contó con el apoyo de todos los presentes y que el vocalista quiso
dedicar a dos personajes ilustres, Layne Stanley y Kurt Cobain, del que
precisamente esta noche se conmemoraba el vigésimo aniversario de su muerte. La
encargada de echar el cierre a esta primera parte de su actuación fue
“Mortal”, que volvía a poner a todo el
mundo a bailar, mientras Morti, sobre el escenario, no dejaba de contornearse.
Aunque, tal y como se encargó de
remarcar el vocalista en un par de ocasiones, estábamos prácticamente en
familia, lo cierto es que la vuelta de la banda sobre las tablas consiguió
crear un ambiente realmente mágico, que se vio culminado con la llegada de “Desafinado”, extraído de su
debut, con banda y público dándolo todo
y botando incansablemente, mientras que la encargada de echar el cierre a su
actuación fue la directa y arrolladora “Combustión Espontánea” que nos mostraba
que, pese al largo tiempo de letargo, la banda sigue conservando esa flema
voraz y salvaje que siempre les caracterizó.
Sin duda el retorno de una de las bandas más queridas y admiradas dentro del
panorama roquero nacional representa una excelente noticia para una escena que continúa
padeciendo los mismos males que hace dos décadas. Que nadie piense que este
concierto fue un mero ejercicio de nostalgia revival, ya que la banda demostró
estar en un buen estado de forma. Además para certificar que su vuelta es un
retorno con todas las consecuencias la banda presentó un montón de nuevas
composiciones, lo que denota que los chicos
están trabajando duramente en el local de ensayo. Ahora solo hay
que esperar que puedan encontrar la forma de dar salida a estas nuevas
composiciones en forma de un nuevo trabajo de estudio.
TEXTO Y FOTOS:ALFONSO DIAZ
Me encantaba esta banda, y su debut supuso una especie de aire fresco a la escena. Sin duda, Morti mola más con los hombres bala que con Skizoo
ResponderEliminarRealmente una banda que merece la pena por su música, carisma, calidad, profundidad de sus letras y buenos músicos, se merece un reconocimiento mayor del que tienen ya que ellos dan mucho. Rock!!!! Un crack Moti!!!!
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