Para cualquier seguidor standard del heavy metal en nuestro país si hablamos de la escena argentina seguramente el nombre más recurrente y repetido será el de Rata Blanca. Sin embargo, existen muchas formaciones que han conseguido no sólo tener éxito en su país, sino que también han expandido su mensaje por toda América Latina. Malón son una de esas formaciones. Nacidos a medidos de la década de los noventa tras la disolución de otra banda mítica como fue Hermética, el cuarteto bonaerense ha publicado un total de cuatro largos de estudio “Espíritu Combativo”(1995), “Justicia O Resistencia”(1996), “Nuevo Orden Mundial”(2015), y su más reciente “Oscuro Plan De Poder”, que vio la luz en Abril de 2023.
No era esta la primera vez que nos visitaban los músicos de Malón, ya que hace algo menos de un año se dejaron caer por aquí, aunque en aquella ocasión lo hicieran bajo la denominación de La H No Murió, tributando homenaje a las composiciones que publicaron bajo el nombre de Hermética junto al fallecido Ricardo Iorio. Seguramente, fue la gran acogida que obtuvieron, respaldados por un nutrido grupo de compatriotas que dieron calor y colorido a la velada, lo que ha propiciado su regreso por primera vez como Malón para ofrecernos un exhaustivo repaso a su catálogo discográfico haciendo especial hincapié en el ya mencionado “Oscuro Plan De Poder”. Al igual que ya sucediera en su anterior visita, el enclave elegido fue la Sala Wolf del populoso barrio del Poble Nou, y aunque la sala yo llegó a llenarse, pudimos disfrutar de un ambiente de lo más animado.
Un servidor siempre ha escuchado que los seguidores sudamericanos son muy efusivos y entusiastas, lo que propicia que los conciertos por aquellas latitudes sean muy intensos, creándose un ambiente similar al que se vivía por aquí en los conciertos durante la década de los ochenta. Así que tenía muchas ganas de comprobar si eso era cierto. Y la verdad es que la hinchada argentina convirtió la Sala Wolf en una auténtica sauna, con unas primeras filas completamente entregadas: que saltaron, cantaron y bailaron como si les fuera la vida en ello, creando una estrecha relación con la banda que se prolongó durante toda la velada.
Con un gran telón de fondo con el nombre de la banda presidiendo el escenario, y con varios minutos de retraso sobre el horario inicialmente previsto, se alzaba la pantalla que ocultaba el escenario mientras una larguísima introducción nos ponía en sobre aviso de lo que estaba por llegar. Capitaneados por el vocalista Claudio O’ Connor, quien apareció en escena luciendo sus largas trenzas y su característica camiseta de esqueleto, el show del combo argentino arrancaba de forma rotunda y certera con el avasallador “Grito De Pilagá”, que hacía explotar rápidamente a los más devotos pese a gozar de un sonido algo opacado y falto de volumen. Sin embargo, poco a poco la cosa fue mejorando y ya en el tramo final de “Hipotecado”, pudimos apreciar como la guitarra del Tano Romano sonaba más potente y agresiva.
Para redondear una fulgurante tripleta de apertura, que estuvo totalmente focalizada en el material de lo que fue su segundo largo “Justicia o Resistencia”, optaron por el pétreo y sinuoso riff, de clara esencia “panterosa”, que marcó el seminal “Bajo El Dominio Danzante”. A continuación, tocaría volver a pisar el acelerador a fondo. Aí que introducido por los poderosos redobles de Javier Rubio arrancaba la primera concesión a su material más reciente en forma de un aniquilador “Pacto Pesado”, que contó con el brutal apoyo de un personal que no dejó de botar mientras se sumaba a la hora de entonar su estribillo con el puño en alto. La escalada de euforia de un entregado y participativo público continuaría en aumento cuando el cuarteto nos espetó el ritmo marcial y machacón de “Revolución Nacional”.
Para un servidor que nunca habido tenido ocasión de ver a los argentinos en directo, y que todo su contacto con ellos se había limitado a escuchar sus entregas de estudio, he de reconocer que me sorprendió que Claudio O’ Connor se mostrara bastante sobrio e incluso algo distante a la hora de presentar los temas. Aunque supongo que el cuarteto prefiere que su música, y sobre todo el mensaje que plasman en sus letras, sea lo que les conecte con sus incondicionales, y es que sólo hay que ver como recibió el personal temas como el incisivo y thrashero “Impulsando El Encuentro”, que nos dejaba con la aparición de los primeros “surfers” volando por encima de las cabezas de los que copaban las primeras filas.
El contraste entre el presente y el pasado quedaría plasmado cuando Malón echaron la vista atrás para tirar de uno de los clásicos de su primer largo: “Cancha De Lodo”, que a ritmo vertiginoso servía para que fuera el respetable el que cantara gran parte de la letra mientras Claudio O’ Connor deambulaba por el escenario con una mueca de satisfacción dibujada en el rostro. No abandonarían las composiciones de lo que fue su ópera prima, “Espíritu Combativo”, -del que en este 2025 se conmemora su trigésimo aniversario-, así que el respetable corearía la melodía que daba entrada al ritmo reptante y agónico de “Gatillo Fácil”, que con esos acentos épicos y con el público cantando la letra “a pachas” con Claudio acabó siendo merecedora de una cerrada ovación.
La vuelta sobre las tesituras más netamente metaleras llegaría de manos de la ácida y corrosiva “Espíritu Combativo”, para la que, una vez más, su parroquia de incondicionales volvería a ser protagonista, entonando la melodía antes de que el Tano Romano atacara un desarrollo solista cargado de melodía. Para marcar el ecuador del show el cuarteto volvería a mirar a la actualidad trayendo de vuelta las sonoridades más groove contenidas en “Un Cielo Rojo”; con el lacerante bajo de Karlos Cuadrado sonando como una auténtica apisonadora.
Otro detalle que me llamó la atención fue que Malón se permitieron un único y solitario recuerdo a lo que fue su tercer largo, el que marcó su retorno discográfico en 2015, “Nuevo Orden Mundial”, del que rescataron para la ocasión ese trallazo directo y altamente incendiario que lleva por título “El Infierno De Ayer”. El nivel de intensidad y de voracidad metalera no decrecería ya que la siguiente en sonar, -y que fue recibida por sus incondicionales como combustible para mantenerse botando y danzando-, fue otra de las nuevas “El Gran Reinicio”.
Si algo ha caracterizado la carrera de Malón ha sido lo comprometido y explicito de sus letras. El cuarteto nunca se ha cortado a la hora de denunciar y llamar a las cosas por su nombre. De modo que no faltó, en una de las pocas charlas de Claudio O’ Connor, la referencia al 24 de marzo: Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha en la que se rinde homenaje a las víctimas de la dictadura, durante los prolegómenos de “30000 Plegarias”, que cambiaba el ritmo del show con ese inicio lento que poco a poco fue creciendo hasta poner, nuevamente, a todo el personal a botar como si no hubiera mañana para acabar convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos y vibrantes de la velada.
No obstante, estaba claro que tanto Malón como sus seguidores estaban aquí para repartir caña. Así que los ritmos más potentes y frenéticos no tardarían en regresar con “Sobaco Ilustrado”, con las primeras filas convertidas en un campo de batalla con decenas de cuerpos que chocaban entre sí antes de que la banda abandonara el escenario para que se quedara únicamente en escena Javier Rubio para brindarnos un solo de batería que incluyó un pequeño guiño al clásico “Painkiller” de los maestros Judas Priest. No tardarían en volverse a sumar al batería el resto de sus compañeros para encarar la recta final del show con el tema que abría su ópera prima “Malón Mestizo”, que nos dejaba con la bizarra estampa de un esqueleto sin cabeza deambulando por los aledaños del escenario.
Una vez más, la rotunda pegada de Javier Rubio y la aniquiladora guitarra de Tano Romano serían las que se encargaron de flanquearnos el paso hacia “Castigador Por Herencia”, un devastador alegato contra el nepotismos que servía para dejar patente que la banda de los hermanos Abbott ejerció una fuerte influencia en su propuesta. Mientras que la elegida para poner el punto y seguido a esta primera parte del show fue la más clásicamente heavy metalera “Síntoma De La Infección”, con el público nuevamente cantando para plasmar esa indescriptible comunión que Malón supieron fraguar con sus incondicionales.
Creo que todos los presentes sabíamos que la noche no podía finalizar sin que Malón nos ofrecieran una buena dosis de nostalgia, mirando atrás para recuperar algunos de los grandes clásicos que marcaron a fuego la trayectoria de la que fue su banda previa Hermética. De modo que nuestro viaje al pasado se inició con los aromas del heavy metal más clásico y añejo que impregnaron la rotunda y vertiginosas dupla que conformaron “Masa Anestesiada” y esa declaración de intenciones que lleva por título “Evitando El Ablande”, que fueron las responsables de poner la sala literalmente patas arriba. Con el público completamente entregado, extasiado y sudoroso llegaba el momento de rubricar el show, y para ello que mejor que confiar en la implacable y devastadora pegada de la infalible “Tú Eres Su Seguridad”, que fue coreada como el gran himno que es mientras que los fans más entusiastas subían al escenario para lanzarse en un gran fin de fiesta.
En muchas ocasiones la música tiene la facultad de trasladarte a otro tiempo. Sin embargo, esta noche nos dio la oportunidad de viajar a otro lugar, ya que pudimos ser testigos y protagonistas directos de como viven los shows y sienten la música los fans argentinos, contando además con la aplastante descarga de una formación genuina, auténtica y comprometida como son Malón.
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